A favor de la yema, habría que decir que en ella se encuentra una buena parte de los nutrientes del huevo. Pensemos que la yema es el óvulo del huevo. Es decir, donde se forma el embrión si el óvulo es fecundado y, luego, empollado. Son las vitaminas y proteínas presentes en la yema las que permiten que se complete todo ese proceso.
La clara, por su parte, cuenta con un alto contenido en aminoácidos, necesarios para el mantenimiento y desarrollo del tono muscular. De hecho, la clara de huevo constituye una parte fundamental de la dieta de deportistas y personas que entrenan para desarrollar los músculos.
Por otra parte, la clara no tiene mucha grasa, por lo que se aconseja su consumo por personas que desean bajar de peso.
Tampoco aporta colesterol. De ahí que, incluso, alguien con los triglicéridos altos, pueda comer tantas claras como quiera; no así las yemas.
El huevo, un alimento saludable
He aquí las razones que hacen del huevo un alimento tan completo desde el punto de vista nutricional.
De todo ello, se infiere que la afirmación inicial es falsa. En dependencia del objetivo nutricional que persigamos, será conveniente comer el huevo completo o bien, solo la yema o la clara únicamente.
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