1. Una disminución natural de la melatonina
Una de las principales razones es la disminución de la melatonina, la hormona que regula el ciclo sueño-vigilia.
Cuando somos jóvenes, los niveles de melatonina se mantienen estables durante la noche, lo que favorece un sueño profundo y continuo. A medida que envejecemos, su producción disminuye gradualmente. Al amanecer, los niveles pueden descender lo suficiente como para indicarle al cerebro que es hora de despertar.
Esto significa que es posible que no te despiertes debido al estrés o al ruido: tu cuerpo simplemente no está recibiendo el mismo mensaje hormonal para permanecer dormido.