Además, las consecuencias medioambientales son graves. La agricultura intensiva ligada a las fresas españolas provoca una sobreexplotación del agua , contaminación de los suelos y empobrecimiento de la fauna local. Por lo tanto, el problema va mucho más allá de lo que llega a nuestros platos.
Cómo reducir los riesgos relacionados con las fresas contaminadas
Afortunadamente, existen soluciones sencillas para seguir consumiendo fresas limitando los riesgos. En primer lugar, priorizar los circuitos cortos es uno de los mejores hábitos. Comprar directamente a productores locales suele permitir conocer mejor los métodos de cultivo.