Seguir siendo independiente, mantener la mente activa y disfrutar de la vida cotidiana son señales claras de vitalidad.
Si tienes entre 65 y 85 años y todavía puedes hacer varias de estas cosas por tu cuenta, es posible que seas mucho más fuerte de lo que crees.
Porque la verdadera fortaleza no siempre se nota a simple vista, pero está presente en cada pequeño gesto de autonomía.