¿Alguna vez has pelado un huevo duro solo para descubrir, para tu horror, un fino borde verde alrededor de la yema? Seamos sinceros, todos hemos tenido ese momento de duda: “¿Sigue siendo bueno?” Ten la seguridad de que tus huevos no están ni caducados ni estropeados. Este fenómeno, aunque poco estético, tiene una explicación muy sencilla… Y, lo más importante, una solución sencilla para evitarlo para siempre.
¿Por qué aparece este anillo verdoso?
Es una pequeña reacción química la que está detrás de este extraño color. Cuando los huevos se cocinan demasiado tiempo o a una temperatura demasiado alta, el hierro de la yema reacciona con el azufre de la clara. El resultado: se forma un compuesto llamado sulfuro de hierro, dejando este anillo verdoso grisáceo alrededor del centro del huevo.
Pero no te asustes: es solo una reacción natural, sin riesgos para la salud. El sabor permanece sin cambios; solo la apariencia se resiente. Y si te gustan los huevos perfectamente amarillos, hay un método infalible para evitar este percance culinario.
El método infalible para los huevos
duros perfectos Empieza siempre con agua fría
Coloca los huevos en una cacerola y cúbrelos con entre 3 y 5 cm de agua fría. Este truco previene choques térmicos y conchas agrietadas.
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