Antes de comenzar cualquier rutina, es indispensable consultar con un médico y, si es posible, con un fisioterapeuta o entrenador especializado en adultos mayores.
El ejercicio es medicina, pero como cualquier medicamento, debe ser recetado en la dosis correcta. Forzar al cuerpo con entrenamientos mal adaptados a la edad puede tener consecuencias graves, especialmente en el corazón. Escuchar las recomendaciones de profesionales de la salud es esencial para mantenernos activos, pero también seguros.
Si tienes más de 60 años, o cuidas a un adulto mayor, asegúrate de revisar la rutina de ejercicios que se realiza. A veces, parar a tiempo puede salvar una vida.