3. Olor metálico o a hierro
Cuando el metabolismo del hierro está desbalanceado, puede hacer que la piel o el aliento liberen este olor metálico persistente.
También puede aparecer por trastornos hepáticos, sangrados de encías, infecciones bucales, suplementación con hierro, o puede ser un efecto secundario de medicamentos, por ejemplo, antibióticos.
4. Mal olor persistente en los pies
El pie de atleta (una infección por hongos) es una de las principales causas del olor de pies. Sin embargo, algunas bacterias cutáneas y el uso prolongado de calzado pueden provocar este malestar.
Cuando es muy fuerte y resistente a tratamientos comunes, podría ser por hiperhidrosis (sudoración excesiva) o alteraciones hormonales como hipertiroidismo.
5. Olor a pescado
El olor corporal fuerte y característico a pescado puede ser síntoma del síndrome de trimetilaminuria, un trastorno metabólico en el cual el cuerpo no descompone este compuesto, presente en algunos alimentos (pescado, huevos, hígado).
6. Olor a sudor ácido o rancio
El estrés, la falta de higiene o el consumo de alcohol y café pueden causar un fuerte olor rancio. Estos factores modifican la composición del sudor y facilitan que las bacterias de la piel lo descompongan en compuestos más penetrantes.
Cuando se vuelve persistente, puede estar relacionado con problemas de tiroides (hipertiroidismo) o con desequilibrios hormonales, en especial durante la menopausia, donde los cambios en los niveles de estrógenos modifican el olor corporal.