Hay situaciones cotidianas que pasan desapercibidas hasta que empiezan a repetirse con llamativa frecuencia. Una de ellas ocurre cuando muchas personas aseguran mirar el reloj y encontrarse, una y otra vez, con las 11:11. La escena se repite sin importar el lugar ni el contexto: se levanta la vista hacia el celular o el reloj digital y allí están esos números alineados. Para algunos se trata de una simple casualidad; para otros, de una posible señal cargada de significado.
Las 11:11 forman parte de lo que popularmente se conoce como horas espejo, momentos en los que los dígitos del reloj se repiten o generan una simetría visual llamativa. Este tipo de patrones no son raros en sí mismos, pero sí resultan especialmente atractivos para la mente humana. Y la explicación comienza, precisamente, en cómo funciona nuestro cerebro.
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