Vierta lentamente el agua caliente sobre la sal, luego deje actuar unos minutos. A menudo, el agua vuelve a fluir normalmente, como cuando un tapón finalmente cede. ¿Y si no tienes sal gruesa a mano?
No se asuste, su cocina probablemente esté llena de alternativas. La sal fina puede ayudar, aunque sea menos abrasiva. El bicarbonato de sodio también es un aliado eficaz para el mantenimiento de las tuberías. Vierta una cucharada y luego agregue agua caliente para limpiar y desinfectar las tuberías. Algunas personas agregan una gota de aceite esencial para una sensación de frescura, pero esto sigue siendo opcional y no influye en la eficiencia.
Los buenos reflejos para evitar los atascos a diario
Como suele ocurrir, la prevención sigue siendo la mejor solución. Evite verter aceites, salsas o restos de comida en el fregadero, incluso en forma líquida. Instale un pequeño filtro en el desagüe: discreto, económico y muy eficiente.
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