1. Usas desodorante cuando lo que necesitas es antitranspirante
Son productos con funciones distintas. El desodorante neutraliza el olor, pero no reduce la sudoración. El antitranspirante, en cambio, contiene sales de aluminio que actúan directamente sobre las glándulas sudoríparas para disminuir la cantidad de sudor. Si tiendes a sudar mucho, un desodorante convencional nunca va a ser suficiente por mucho que lo apliques. Revisar la etiqueta es el primer paso.
2. Lo aplicas por la mañana, cuando debería ir por la noche
Para que las sales de aluminio actúen de verdad, necesitan penetrar en el conducto de la glándula sudorípara, y eso requiere que la piel esté seca y en reposo. Aplicarlo justo antes de salir de casa, cuando el cuerpo ya está activado y la temperatura empieza a subir, limita mucho su eficacia. La noche, tras ducharse y secar bien la zona, es el momento ideal.