Otra variante aparece cuando la línea comienza bajo el dedo índice. De acuerdo con la tradición quiromántica, esto también estaría relacionado con rasgos de liderazgo, inteligencia y determinación. Estas personas tienden a mostrarse seguras de sí mismas y enfocadas en sus objetivos, aunque pueden parecer más reservadas en el plano emocional.
Por su parte, si la línea del corazón se inicia entre el dedo índice y el pulgar, se interpreta como señal de una personalidad paciente y protectora. Se trataría de personas con gran disposición para cuidar a los demás, actuar con buenas intenciones y demostrar generosidad. En este perfil destaca un fuerte sentido de la solidaridad y la entrega afectiva.
Más allá del punto de inicio, también se analizan otras características de la línea. Una línea bien marcada y continua suele asociarse con estabilidad en el amor y relaciones duraderas. Si es extensa y no presenta interrupciones visibles, se interpreta como un indicio de fidelidad y compromiso en la pareja. Cuando la línea es profunda y de tono rojizo, la tradición sostiene que refleja una personalidad apasionada, con una vida emocional intensa.
Asimismo, cuanto más larga y definida sea la línea del corazón, mayor sería la tendencia a guiarse por los propios sentimientos. En otras palabras, se trataría de personas que priorizan lo que dicta su interior por encima de consideraciones externas o estrictamente racionales.