Mezclando una cucharada de leche en una botella de un litro de agua, podemos introducir 8 cucharaditas de la mezcla en el suelo al menos una vez al mes y luego podemos echar el resto del líquido en una botella con pulverizador.
De esta manera, las flores de las orquídeas nacerán y se volverán fuertes y frondosas, y las hojas, que rociamos con agua y leche y untamos con algodón, quedarán brillantes y sin rastro de polvo.
Prueba este truco para que tu orquídea sea única e irrepetible.
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