Manchas, nódulos o heridas que no cicatrizan
Cualquier lesión que persiste, cambia de tamaño, sangra o duele merece revisión. Algunas alteraciones se relacionan con exposición solar prolongada o irritación crónica. La detección temprana permite tratamientos más sencillos y efectivos.
Herpes labial
Suele iniciar con hormigueo y picor, seguido de ampollas que forman costras y se resuelven en pocas semanas. Los brotes pueden reactivarse con estrés o sol. Evitar manipular las lesiones y mantener una higiene adecuada ayuda a prevenir contagios y molestias.
Sequedad intensa y daño solar
Los labios se deshidratan con facilidad porque carecen de glándulas sebáceas. El sol y el tabaco agravan la resequedad y favorecen irritaciones. La fotoprotección labial y el uso regular de bálsamos ayudan a conservarlos suaves y protegidos.