Los resultados
Los resultados fueron sorprendentes. La biología de María sugería que era entre 10 y 15 años más joven que su edad real, lo que la convertía en una centenario llena de energía a sus 117 años.
Tenía niveles excepcionalmente bajos de colesterol «malo» y triglicéridos, junto con niveles muy altos de colesterol «bueno».
Su larga vida también se vio favorecida por hábitos saludables. Hacía ejercicio con regularidad, evitaba el tabaco y el alcohol y mantenía una vida social activa. María tenía otro hábito inusual que puede haber contribuido a su longevidad: su amor por el yogur.
Le gustaba la marca española La Fageda, un yogur probiótico conocido por sus bacterias que combaten la inflamación. Sus mañanas solían comenzar con un batido repleto de ocho cereales diferentes.
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