Amarillo brillante, verde fluorescente, rosa neón... Estos vibrantes tonos hacen maravillas en una noche de verano o en una fiesta de cumpleaños, pero chocan con la atmósfera sombría que se espera en un funeral.
Estos colores transmiten energía, vitalidad y celebración, todo lo contrario de la atmósfera de una ceremonia. Incluso si no sientes mala intención, tus seres queridos podrían sentir que no te estás tomando en serio la ceremonia.
Por lo tanto, es mejor elegir tonos tenues y profundos: azul marino, gris oscuro, marrón chocolate o incluso ciertos pasteles discretos. La idea no es desaparecer por completo, sino mostrar que compartes la gravedad del momento.
Tejidos brillantes y metálicos: un look nocturno inapropiado.
¿Te gusta el brillo, las lentejuelas o el satén? Guárdalos para una boda o una fiesta de Nochevieja. En un funeral, los reflejos brillantes de estas prendas llaman inmediatamente la atención y pueden parecer inapropiados.
Una blusa dorada, un vestido plateado o incluso un bolso de lentejuelas crea un ambiente festivo, a pesar de que la ocasión requiere modestia y simplicidad. Los accesorios deben seguir la misma lógica: optar por joyas delicadas y subestinadas en lugar de piezas llamativas o brillantes.
¿Qué colores y atuendos deberías elegir en su lugar?
Buenas noticias: no tienes que vestirte de negro si no tienes un ser querido. Si bien sigue siendo la opción más segura y tradicional, otras alternativas funcionan perfectamente bien.
Para las mujeres: un vestido sencillo, una falda modesta o un traje de pantalón en tonos oscuros (azul marino, gris carbón, marrón oscuro). Los cortes deben ser elegantes pero discretos, sin escotes bajos ni detalles demasiado visibles.
Para hombres: un traje oscuro con una camisa clara y una corbata clásica. Los zapatos deben ser discretos, sin colores brillantes ni patrones llamativos.
Para todos: accesorios minimalistas. Una bufanda pequeña y discreta, un bolso sencillo y joyas finas son más que suficientes.
La idea es dejar todo el espacio para la memoria del difunto, no para su ropa.
Sutileza en el vestido, un gesto silencioso de apoyo.
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