3. Ser negativos todo el tiempo
Ver solo lo malo de la vida, quejarse constantemente y no mostrar gratitud puede convertir a alguien en una compañía difícil.
4. Imponer sus creencias
Intentar forzar sus valores o costumbres sobre los demás, especialmente a los nietos, puede generar tensión en la familia.
5. Dejarse de cuidar
Algunos se resignan al paso del tiempo y dejan de preocuparse por su higiene, ropa o apariencia, lo cual afecta su imagen y autoestima.
6. Ser demasiado entrometidos
Dar consejos sin que los pidan o querer controlar la vida de los hijos y nietos se vuelve una carga emocional.