¿Qué pasaría si la verdadera lección no fuera predecir lo inevitable, sino aprender a estar plenamente presentes el uno para el otro?
Tu cuerpo sabe cuándo se acerca la muerte. Todo empieza en la nariz.
¿Qué pasaría si la verdadera lección no fuera predecir lo inevitable, sino aprender a estar plenamente presentes el uno para el otro?